sábado, 17 de septiembre de 2011

Hola Carmen,


Soy Dios, te escribo desde el cielo. Me ha sido bastante difícil, porque en el cielo no hay ordenadores, y si los posas en las nubes, se caen. El caso es que quería darte la enhorabuena personalmente por haber pasado las pruebas que mi súbdita y más fiel allegada terrestre Agapita te ha impuesto -a pesar de tener problemas con el abecedario-.

No, es broma, no soy Dios, aunque sí que soy tan divino cómo él -je-. Soy Agapita, obviamente. No me viste porque soy invisible. Vale, tampoco. Aunque te dije que esto no era lo que pensabas, sí que lo es, y sí que soy quien piensas. Soy tu vecino de arriba, el que tiene pensamientos sucios cuando coincide contigo en el ascensor. Lo confieso. Pensé que como era tu cumpleaños, podría idear una artimaña para conseguir una foto tuya desnuda. Así que si haces el favor, déjamela debajo del felpudo, gracias.
No, esto también es broma, no hace falta que tengas miedo cada vez que sales al rellano. Es que quería darte una sorpresa, pero como voy perdiendo letras por ahí, pues ahora ya sabes quién soy. Mi plan anterior era más retorcido y pésimo, así que da gracias por haberme decidido por mi plan A-B-C-dario -chistaco-. Aún así, espero que haya sido desconcertante, a pesar de que te hayas tenido que imaginar la mitad de las letras.

El caso es que, bueno, ya sabes que yo no soy muy de 'te quiero mucho y seremos amigas 4ever' -voz de Silvia la de filo cuando nos imita- y esas cursiladas, si no que más de: 'i love her because she moves in her own way' -voz sensual de Luke Pritchard- o cosas así. Pero que no lo diga no significa que no quiera darte un achuchón de vez en cuando -o matarte otras veces- -muchas otras veces-. Pero no puedo hacerlo porque si no me iría a la cárcel, y por mucho que se lleven este verano los colores ácidos, el naranja no es lo mío, yo soy más de azul marino.

Y nada, eso, mi expresión escrita tampoco es maravillosa, así que bueno, espero haberte dado una bonita sorpresa, y si me repito mucho, no comas morcilla. Espero que todo siga como siempre entre nosotras, y si algo tiene que cambiar, que sea para mejor, y que cuando seamos libres y salgamos de la cárcel que es el Aramo vayamos mucho de viaje por el mundo y que cuando seamos viejas y arrugadas tomemos té con pastas en el porche de una bonita casa con jardín a las afueras de yo qué sé dónde.

 No he escrito tanto como querría escribir, pero como con Monti no hicimos ninguna redacción, he perdido mis habilidades, y con ellas, todo mi potencial y mi atractivo. Como ves, utilicé dobles párrafos para que abultase más. Pero bueno, con eso y un bizcocho, hasta el lunes a las ocho (y media). Todo mi amor no puede escribirse en una entrada de blog. Pero sé que sabes cuán grande es.

viernes, 19 de agosto de 2011















Hay una mujer que aparece dos veces en vídeos distintos.

Dime su nombre y yo te revelaré el mío.

No soy Dido, ni tampoco Agapita.

Envía una carta al remitente de la que recibiste con la respuesta.

El reloj avanza.